El retriever de pelo rizado se considera uno de los cobradores más antiguos que existen, aunque, al parecer, varias razas anteriores contribuyeron a su desarrollo, como el perro de agua de pelo rizado inglés, el antiguo spaniel de agua, el terranova de St. John, el setter retriever y posiblemente el labrador y el caniche. En el siglo XVIII este excepcional perro de caza fue uno de los preferidos de los guardabosques por su inteligencia y resistencia. Si bien hoy en día se ha ganado un lugar como animal de compañía gracias a su lealtad, su carácter afectuoso y su obediencia, sigue utilizándose para rastrear y cobrar presas, además de ejercer de perro de terapia. Muy enérgico y amante del agua, el retriever de pelo rizado necesita mucha estipulación física y mental para su bienestar, y hay que sociabilizarlo desde pequeño para evitar que en la edad adulta se muestre demasiado desconfiado con los desconocidos y con otros perros.