El origen de esta raza es el cocker spaniel inglés, que se exportó a Estados Unidos en el siglo XIX. Aunque al principio solo se diferenciaban por el tamaño, siendo el norteamericano más pequeño, en 1945 las diferencias se hicieron más acusadas y se distinguió como raza aparte. El cocker spaniel americano comparte varios rasgos con su congénere, pero posee un pelaje más grueso y exuberante que se empluma profusamente en el abdomen, las orejas y las patas. Enérgico y juguetón, es un perro muy apreciado como mascota, pero también como rastreador y cobrador de caza. De hecho, al principio el cocker spaniel americano servia para levantar y cobrar aves, sobre todo codornices y becadas (woodcock en inglés, de ahí el nombre de cocker).