Este animal es el resultado del cruce de varias razas, entre ellas collie, kelpy australiano, dálmata y dingo. Los colonos australianos lo criaron en el siglo XIX para cubrir largas distancias en condiciones inhóspitas acompañando al ganado. Ese entorno hizo de él un perro muy inteligente, atento e intrépido, con una energía y resistencia prácticamente inagotables. El animal era capaz de conducir el ganado en silencio y con eficacia mordiéndole las patas. De naturaleza protectora, su instinto suele ampliarse a su dueño y las propiedades de este, de ahí que sea un excelente guardián. Sin embargo, debido a su constitución atlética, si se destina a ser un animal de compañía habrá que proporcionarle mucho espacio y buenas dosis de ejercicio.