Esta raza podría haberse originado en la isla homónima en el siglo XIV como resultado del cruce de caniche y perro de agua barbet. Posteriormente, los marineros europeos lo habrían llevado a otras zonas de Europa para ofrecerlo como pago en especie. Se hizo muy popular en Francia y España, y en el siglo XVI era una de las mascotas preferidas de la realeza, como lo demuestran sus frecuentes apariciones en los retratos de la época. No obstante, a principios del siglo XVIII el bichón de pelo rizado era más conocido como acompañante de los organilleros o animal de circo. Audaz, inteligente y de temperamento servicial, hoy en día es un perro muy apreciado como animal de compañía y de exposición.