Este perro, de origen italiano antiguo y utilizado para la caza de aves, se desarrolló y amoldó con el transcurso de los años; de la caza con redes de antaño, se adaptó a la caza de tiro actual. Los frescos del siglo XIV son testigos de la perennidad indiscutable del Braco italiano a través de los siglos, tanto en lo que se refiere a su morfología, como a sus aptitudes para la caza como perro de muestra.